CUNY se acerca a la Comunidad Mexicana

April 4, 2008 | En Español

CUNY asegura a los nuevos inmigrantes de la Ciudad de New York que un título universitario está a su alcance

Igual que incontables inmigrantes de la creciente comunidad mexicana en la ciudad de Nueva York, Virginia Ramírez e Israel García llegaron cuando eran adolescentes, sin saber inglés. Pero, ellos rápidamente encontraron trabajo y empezaron a construir su vida aquí, lejos de sus viviendas rurales. Sus caminos hacia el futuro se hicieron a través de CUNY. Es un camino que la Universidad — en la asociación sin precedentes con el Consulado General de México- intentan ampliar. La meta de CUNY es histórica: Ayudar a los mexicanos y a los mexico-americanos a integrarse a la sociedad estadounidense, tal como ha ayudado a muchas previas oleadas de inmigrantes.

La Srta. Ramírez, de 25 años de edad, llegó cuando tenía 16. “Me di cuenta que para hacer lo que deseaba hacer, tenía que obtener una educación. Encontré trabajo en un “deli” como cajera, comencé el ESL en LaGuardia Community College e hice el GED. Después me matriculé en LaGuardia”, y estudié teatro. Ella fundó el primer club de la universidad para mexicanos, se unió al gobierno estudiantil y fue la representante de la clase al comienzo de la última primavera. Ahora en Brooklyn College, espera graduarse con un título de televisión y radio en el 2009.

El Sr. García, 37, vino ilegalmente a los 19 años. Trabajó en restaurantes, comenzando como aprendiz de cocina a $25 al día, estudió inglés en una biblioteca y, en la iglesia, escuchó que podía matricularse en cursos bilingües del Hostos Community College. (En la Resolución Plyler v. Doe de 1982, la Corte Suprema de los EE.UU. prohibió a los estados dar fondos educativos a los jóvenes indocumentados). El había vivido aquí lo suficiente como para calificar para la matrícula estatal, pero al ser ilegal, no era elegible para la ayuda financiera. El siguió trabajando y eventualmente se volvió chef, camarero, anfitrión y gerente. Después de un año en Hostos, el Sr. García se transfirió al City College, tomó un remedial en inglés y se graduó con un B.A. en psicología 5 ½ años más tarde, en 1999. “Creo que yo era el único mexicano en la universidad; nunca conocí a otro”. El legalizó su estado, ganó una maestría en trabajo social de Columbia University en el 2005 y actualmente es un planificador del Departamento para Personas Mayores de Edad de la ciudad. El dijo el título de CUNY “me permitió contribuir a este país”.
La diferencia entre hoy y la época en que la Srta Ramírez y el Sr. García vinieron a New York son los números. El censo del 2005 contó 264,000 residentes nacidos en México o de herencia mexicana, aproximadamente 44% más que en el 2000. Entre el 2005 y el 2006, su comunidad creció un 16%.
Jay Hershenson, Principal Vice Canciller de CUNY para las Relaciones de la Universidad y Secretario de la Junta Directiva , dijo que este influjo de inmigrantes a menudo sin capacitación, con carencias generales de educación, es una “catástrofe educacional” a corto y largo plazo. En respuesta, el Canciller Goldstein le propuso presidir una Fuerza Operante para Fortalecer las Oportunidades Educativas de los mexicanos y mexico-americanos. Su misión es planificar y entregar servicios educativos y liderazgo a favor de esa comunidad. Reunidos por primera vez en octubre después que CUNY negoció un memorando de comprensión con el entonces Cónsul General Arturo Sarukhan, quien actualmente es el embajador de México en los Estados Unidos. Rubén Beltrán le sucedió como Cónsul General.
A lo largo del tiempo, los niños nacidos aquí probablemente entrarán al sistema escolar e irán a la universidad, como lo han hecho otros grupos. Pero Hershenson se preocupa por los de hoy: El censo del 2005 encontró que sólo el 49% de los mexicanos y mexico-americanos de la Ciudad de New York, de 25 años o más han obtenido un diploma o título: el 28% tiene un diploma de secundaria básica, el 12% un título de asociado o mayor y el 9% un BA o más alto.

Y, el Profesor Robert Smith, Asociado de Baruch, dice que la tasa de deserción escolar en los estudios secundarios —y la tasa de los que nunca llegaron a asistir a la escuela entre los inmigrantes en edad escolar- es alta. Las escuelas públicas de la ciudad no siguen la trayectoria de los estudiantes por su origen nacional, pero el Dr. Smith estima que aproximadamente la mitad de los mexicanos entre 16 y 19 años de edad no están en la escuela ni se gradúan de los estudios secundarios. A la edad de 14 años, alrededor del 95% de los jóvenes mexicanos están en la escuela, pero a la edad de 18 ó 19, sólo el 26 % estudia, según reportó el censo. Las niñas desertan un 31% del 96%. La investigación encontró que la mayoría de los mexicanos dejan de estudiar al terminar el segundo año o al comienzo del año “junior”.
Por otra parte, muchos creen que “la universidad no es para mexicanos” o dicen que es sólo para ricos.
El resultado inmediato, como Hershenson lo ve es: “Vamos a tener un número significativo de niños creciendo en hogares donde la educación universitaria no está presente y un numero creciente de niños que necesitarán en el futuro acceso a la educación superior. Esto es lo que motiva a CUNY a proveer mayor acceso a la comunidad”.

Gaspar Orozco, Cónsul para Asuntos Comunitarios de México, estuvo de acuerdo. “Pienso que la creación de la fuerza operante muestra el interés y compromiso verdadero de CUNY. Queremos llegar a la comunidad mexicana y dejarles saber que la opción universitaria está abierta, no obstante su estado de inmigración”.
CUNY cree que 2,880 mexicanos se matricularon el pasado otoño, o sea el 1.4% de los más de 202,000 estudiantes sin graduarse. Esto se compara con 2,470 en el otoño del 2006 y 2,050 en el del 2005.
La fuerza operativa abordará áreas, incluyendo:

  • La prevención de deserciones. CUNY prevé la colaboración con escuelas públicas y privadas, así como con los padres y las organizaciones.
  • El reclutamiento de estudiantes. CUNY busca a estudiantes mexicanos o mexico-americanos con fuertes experiencias académicas para programas de honores para los estudiantes sin graduar y escuelas de graduados como la de Leyes y Periodismo.
  • Becas. El Sr. Orozco ha recaudado $50,000 para un fondo administrado por el Instituto para mexicanos en el extranjero, una agencia vinculada al Ministerio de Asuntos Exteriores de México.
  • Acceso en inmigración/ciudadanía. Allan Wernick, presidente del Proyecto de Inmigración y Ciudadanía de CUNY y profesor de leyes en Baruch College, dijo que los seis centros a tiempo parcial y los seis a tiempo completo del proyecto, asisten a cualquiera que busque residencia permanente o ciudadanía. El Consulado General, el cual apoya la doble ciudadanía, está cooperando.
  • Comunicaciones. Esto incluye la campaña de CUNY dirigida a los mexicanos ¡Si, se puede! en la radio, televisión e impresa. (www.cuny.edu/sisepuede).
  • Investigación. David Badillo, un profesor asociado de los estudios de América Latina y Puerto Rico en Lehman College, coordinó la primera conferencia de CUNY sobre la inmigración mexicana en el 2006. “Algo interesante es que muchos de los inmigrantes indocumentados no saben español y hablan en media docena de lenguas indígenas”, dijo él.
  • Administración de la hospitalidad. Stephen Soiffer, asistente del presidente para el avance institucional en New York City College of Technology, notó que muchos mexicanos trabajan en restaurantes, hoteles, viajes y turismo. Con capacitación, ellos podrían convertirse en gerentes o empresario, agregó.
  • Liderazgo comunitario. La Escuela de Estudios Profesionales de CUNY, la Escuela de Asuntos Públicos de Baruch College y el Comité de Judíos Americanos entrenan a nuevos líderes comunitarios mexicanos, ayudándoles a desarrollar habilidades en defensa legal, relaciones públicas y comunicaciones.

El coordinador de la fuerza operativa, Jesús Pérez, director del Centro de Consejería Académica del Brooklyn College, recorrió el camino de CUNY él mismo. Cuando llegó tenía 10 años y asistió a la escuela pública y a Brooklyn College. “Mis padres trabajaron muy duro para que yo pudiera continuar estudiando. Me dijeron que esto me ayudaría a conseguir una vida mejor. No pienso que haya un padre que diga lo contrario”. Pero, agregó, “En la comunidad mexicana, los padres no están informados. Usted se sorprendería de la cantidad de ellos que dicen que la universidad es muy cara, o que los niños no pueden ir, o que ellos no saben qué es la universidad. Ahí es donde quiere llegar esta iniciativa: Nosotros se lo informaremos”.
Para más información, por favor visite www.cuny.edu/sisepuede