Censo 2010 cuenta con el talento de CUNY

June 25, 2009 | En Español

MICHELLE CHIN, estudiante de último año de Medgar Evers College, es una brooklinense que estuvo ocho años en el ejército y ha trabajado para la Administración de Recursos Humanos de la ciudad. Pero su actual trabajo como una de las supervisoras del Censo 2010 la está ayudando a conocer aún más a fondo a las diferentes personas y culturas de Nueva York.

En octubre pasado, como resultado de la asociación entre la Universidad de la Ciudad de Nueva York y la Oficina del Censo de Estados Unidos, Chin, de 29 años, tomó un examen de empleo para el censo en un salón de clase de Medgar Evers. El mes siguiente, después de una entrevista con la Oficina del Censo, empezó su nuevo trabajo. Chin se desempeña como líder de equipo del censo en Brooklyn, supervisando grupos de trabajadores que verifican las direcciones y llevan a cabo pequeñas encuestas de los habitantes para la amplia consulta nacional que se realiza cada 10 años y que determina la distribución de los fondos federales del gobierno, la demarcación de los distritos legislativos y la adjudicación de escaños en la Cámara de Representantes del Congreso.

“Me encanta”, dijo Chin sobre su segunda temporada con el Censo, un trabajo de tiempo completo pero dividido en proyectos que duran de dos a tres meses y consisten en supervisar alrededor de 24 personas, aprobar pagos, asignar miembros de equipos y orientarlos. Hace 10 años, Chin formaba parte del equipo que realizaba encuestas para el censo de puerta a puerta.

Este trabajo, dice, “me ha ayudado a aprender sobre otras culturas. Soy china y jamaiquina. Me ha permitido aprender bastante sobre mi propia cultura”. Chin, especializada en Administración Pública y quien aspira a realizar trabajo internacional humanitario, resalta que su desempeño en el censo la ha sacado de los vecindarios de Brooklyn que mejor conoce, Flatbush y Park Slope, y la ha llevado a Canarsie, Mill Basin, Crown Heights, y la última vez, hasta Sunset Park donde aprendió sobre los mexicanos y sus tradiciones. “Sólo tres cuadras separan a la comunidad hispana y la asiática en Sunset Park”, dijo.

En 17 cámpuses a lo largo de la ciudad, CUNY ha provisto salones de clase a la Oficina del Censo de Estados Unidos para los exámenes a miles de aspirantes que quieren trabajar en el censo y luego capacitarlos en sus funciones. Desde octubre 2008, se ha examinado a 10 mil neoyorquinos – estudiantes de CUNY, empleados y miembros de la comunidad –en los salones de CUNY para puestos de verificación de direcciones, conteo de población y sondeo de puerta a puerta, desde oficinistas hasta supervisores, de acuerdo a Patricia Valle, subgerente regional del censo en la oficina federal del centro de Manhattan.

El año pasado, la Universidad asignó “coordinadores” de censo en sus cámpuses, muchos de ellos consejeros en desarrollo de carrera, para ayudar a identificar los salones de clase para los exámenes y entrenamientos que se necesitaran y reclutar estudiantes para los exámenes. Staci Emanuel, coordinadora del censo en CUNY, dijo que los funcionarios de la Oficina del Censo “estuvieron felices de tener un espacio disponible para ellos ya que es un aspecto importante de lo que hacen: traer personas para examinarlas y entrenarlas”. Agregó que “en cuanto a oportunidades de empleo, los estudiantes están entusiasmados”.

Quedaron contratados unos 3.500 neoyorquinos para la primera fase de las operaciones del censo – sondeo de direcciones – que terminó en junio pasado, dijo Valle. Los puestos van desde oficinistas hasta gerentes; pagan un promedio de $18 a $19 la hora pero el monto puede ser mayor; usualmente duran varias semanas y puede volver a contratarse a los mismos empleados. Aunque no se conceden beneficios porque los trabajos son temporales e intermitentes, dijo Valle , la paga empieza desde el momento que salen de sus casas para trabajar con el gobierno hasta su regreso a casa, y se les reembolsa los costos de transporte.

No se sabe exactamente el número de estudiantes contratados para la operación masiva de conteo ya que después de los exámenes el sistema de empleo del censo no les siguió la pista, de acuerdo a oficiales de CUNY y la Oficina del Censo. Pero, dijo Staci Emanuel, “muchos estudiantes en los cámpuses estuvieron interesados y su respuesta fue importante”.
Refiriéndose a la asociación entre CUNY y la Oficina del Censo, Jay Hershenson, vice canciller de CUNY, dijo que ambas partes eran ganadoras. “Es lo que llamamos una situación de ‘ganar-ganar’: una ganancia para las operaciones del censo, una ganancia para los estudiantes y trabajadores de CUNY, y una ganancia para la ciudad y el estado”.

“Queremos ayudar a los estudiantes de CUNY a obtener empleos en el censo para que ayuden a pagar por su educación”, explicó el vice canciller. “Apoyamos fuertemente un conteo exacto en el censo, reconociendo con ello la importancia de recibir fondos federales justos para la ciudad y el estado”.

En una ciudad con gran cantidad de inmigrantes, CUNY está estratégicamente posicionada para ayudar al censo. “Tenemos el cuerpo de estudiantes más diverso de la tierra, con estudiantes de más de 250 países”, destacó Hershenson. “El talento de esta gran universidad pública debe ser un recurso para la nación entera”.

Valle dijo que la asociación entre CUNY y la Oficina del Censo ha sido también invaluable por otras razones. El anunciado examen del censo en CUNY “hizo que todo el mundo se enterara que el censo se iba a realizar”, dijo, y agregó que los estudiantes llevaron esa información a sus familias y comunidades.

Para este decenio (el censo ocurre cada 10 años), el conteo oficial empieza el 1 de abril de 2010. Hasta esa fecha, hay mucho por hacer. Desde octubre 2008 hasta abril 2009, funcionarios de la Oficina del Censo administraron exámenes para trabajos como oficinistas, encargados de listas, líderes de grupo y asistentes de líderes de grupo, y asistentes de reclutadores, dijo Valle. Los encargados de listas fueron casa por casa con computadoras portátiles para verificar las direcciones y distribuir avisos confidenciales a los habitantes de edificios. La meta es producir la lista de direcciones más exacta posible para enviar por correo los cuestionarios del censo que todos los habitantes del país deben llenar y enviar igualmente por correo en 2010.

Los trabajos del censo duran de dos a varias semanas, dijo Valle, con nuevos empleados elegidos entre los que tomaron el examen entre octubre 2008 y marzo 2009. Se realizarán más exámenes en octubre de este año para agregar nombres a la lista de trabajadores disponibles, dijo Valle. “Cuando contratamos, tomamos en cuenta la situación geográfica del candidato y la cantidad de trabajo por hacer en su área, horas disponibles y entonces el puntaje en el examen, y debemos seleccionar de mejor para abajo” dijo, y añadió: “Esperamos que las personas trabajen hasta 40 horas por semana. Es posible que estudiantes que pueden trabajar 12 horas y obtuvieron 100 puntos en el examen no obtengan el trabajo”.

Uno de los estudiantes que terminó con un puesto gerencial en Queens fue La’Nette McGill de La Guardia Community College, dijo Valle. McGill “fue originalmente contratada como asistente de reclutador pero presentó el examen de supervisora y se le ascendió a supervisora de operaciones de campo” a cargo de varios líderes de equipo que a su vez supervisan equipos de encargados de listas, es decir los que verifican las direcciones. “La’Nette le enseñó a los líderes de grupo, ellos le enseñaron los encargados de listas y éstos están en la calle trabajando”, dijo Valle.

Michelle Chin, la estudiante de Medgar Evers que trabaja como líder de grupo en Brooklyn, se refiere al trabajo como “una buena oportunidad. Conoces personas con las que estarás en contacto toda la vida”, resaltó.

“Me gustaría que hubiera un censo cada año”, admitió. “Quisiera que hubiera una forma de hacerle saber a la gente lo importante que es ser contado, por los recursos que luego se asigna a sus comunidades”.
La primera fase de las operaciones de campo – el sondeo de direcciones – terminó el 15 de junio. La segunda fase, la contratación del grupo de personas que realizará el conteo, se inicia en septiembre. Entre septiembre 27 y octubre 27, dijo Valle, se identificarán las residencias para grupos como casas de salud, centros de rehabilitación, hospitales y dormitorios estudiantiles. Los cuestionarios del censo se enviarán por correo a través de todo el país en marzo de 2010 mientras que a partir del 1 de abril, “el día que tomemos una foto instantánea de Estados Unidos”, los trabajadores empezarán a visitar los hogares de aquéllos que no han enviado su cuestionario por correo para obtener la información en persona.

Hace una década, dijo Valle, un 60 por ciento de los cuestionarios del censo fueron devueltos. ¿Y este año? “Siempre esperamos el 100 por ciento”, agregó.
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