Diversidad personificada

July 14, 2009 | En Español

Se le llama ‘La Joya del sur del Bronx’ y es fácil saber por qué. Durante los últimos 40 años, Hostos Community College ha sido la institución líder en educación superior bilingüe y multicultural en el sur del Bronx. Fue bautizada con ese nombre en 1969 en honor a Eugenio María de Hostos, abolicionista, educador y abogado.

Situada en la concurrida intersección del Grand Concourse y la calle 149, Hostos está a sólo 15 minutos del centro de Manhattan por los trenes 2, 4 y 5. Con 5,3 acres (2,14 hectáreas), es la universidad comunitaria más pequeña de CUNY. (La universidad comunitaria más grande es Kingsborough con 69,7 acres, y la universidad de cuatro años más grande es el College of Staten Island con 204 acres).

Hostos ofrece una atmósfera cálida, agradable y académicamente valiosa a más de 5.000 estudiantes de diferentes orígenes, principalmente dominicanos, puertorriqueños, o de ascendencia centro o sudamericana.

Los estudiantes tienen bastante de dónde escoger. Ellos pueden obtener grados asociados en tecnología radiológica, enfermería, higiene dental, diseño digital y animación, contabilidad y estudios paralegales de interés público, entre otros. Programas conjuntos con las universidades de cuatro años de CUNY incluyen ciencia de ingeniería química con The City College, o ciencia forense con John Jay College.

El campus es la sede del primer Centro de Inmigración. La biblioteca, que se enorgullece de su programa integrado de alfabetización de niveles múltiples, recibió el Premio de Excelencia en Bibliotecas Académicas 2007 a las Universidades Comunitarias de la Asociación de Bibliotecas de Universidades e Investigación.

Pero la atracción central del campus es el Hostos Center of the Arts & Culture, que incluye una galería tipo museo llamada la ‘Chelsea del Bronx’ por los residentes del área; un teatro de 367 sillas; y una sala de conciertos de 907 sillas. Cada año más de 80.000 personas visitan este centro artístico y cultural ubicado en el East Academic Complex. Allí es donde la “La Plena Inmortal”, un collage del artista puertorriqueño Antonio Martorelli, cuelga del techo, y en las paredes de la cafetería se pueden apreciar piezas donadas por el artista español Ángelo Romano.