EL ESCRITORIO DEL CANCILLER: Las universidades, una clave para la recuperación económica

December 14, 2009 | En Español

Éste es un momento crucial para nuestro país. Una rápida y profunda recesión económica dio como resultado el colapso y la desaparición de algunas de las compañías más respetadas del país; el alto desempleo tiene un efecto negativo en la vida de muchos estadounidenses; y se proyecta que la acumulación de la deuda federal alcanzará aproximadamente $9 trillones en la próxima década. Todo esto combinado crea repercusiones no vistas desde la década de los años 1930.

Tomará tiempo estabilizar el difícil ambiente financiero. Nuestra economía es compleja y altamente dependiente de relaciones entrelazadas y estructuras internacionales. Mientras que la mayoría de economistas creen que estamos en el principio de la recuperación, es claro que se necesitan cambios sistémicos.

Lo que fue principalmente una economía manufacturera se está convirtiendo rápidamente en una economía basada en la innovación, en altas capacitaciones. A medida que la competencia global se incrementa, debemos apoyarnos cada vez más en trabajadores talentosos y emprendedores que contribuyan a una economía de rápido cambio y evolución.

Por eso, es el momento de tener un diálogo serio sobre lo que realmente se necesita para estimular, estabilizar y redefinir la economía de Nueva York.

Ciertamente, ciudades y países alrededor del mundo están tratando de descifrar no sólo cómo sobrevivir sino también cómo desarrollar economías y sociedades con una capacidad de recuperación fuerte y flexible en un nuevo mercado mundial. Por ejemplo, en una economía impulsada por la innovación, muchos en Alemania creen que un impulso hacia menos fábricas y más laboratorios de ideas (think tanks) podría resultar en un desarrollo económico positivo.

El aumento de la economía basada en el conocimiento también puede verse en Israel. Un artículo reciente del City Journal destacó que este país, relativamente pequeño y joven, “está creando muchas más compañías de alta tecnología al año que cualquier otro país en Europa” gracias a la afluencia de inmigrantes de educación superior de la ex Unión Soviética y a la disponibilidad de capital de estadounidenses retirados en Israel. La mezcla ha llevado a un cambio: flujo de ideas audaces, acompañado del financiamiento para desarrollarlas. El conocimiento – que en este caso consiste de una fuerza de trabajo muy capacitada y emprendedora – engendró innovación y a la larga un puesto de liderazgo en la economía global.

Estos desarrollos globales son aleccionadores.. ¿Cómo puede Nueva York forjar la infraestructura para su propia economía basada en el conocimiento?

Creo que el mejor vehículo para la recuperación económica de Nueva York es su gran número de universidades de primera clase. La investigación universitaria es el principio de nuevas ideas, el estímulo para nuevas industrias, y el catalizador para el desarrollo económico y trabajos de altas capacidades.

Los programas académicos universitarios preparan a la fuerza de trabajo y a los empresarios del mañana. Pero las universidades no pueden funcionar en el vacío. Son más efectivas cuando trabajan conjuntamente con el gobierno y la empresa privada. Por ejemplo, las universidades proveen entrenamiento de trabajo, no crean trabajos. Para que los programas de grado y entrenamiento funcionen, los pequeños negocios deben obtener el financiamiento que necesitan. Esta recesión ha sido principalmente una recesión del crédito – y sus efectos han sido devastadores para los 220 mil pequeños negocios de la ciudad que emplean la mitad de la fuerza laboral del sector privado, es decir alrededor de un millón y medio de personas.

Ésta es la razón por la que he solicitado un pacto triangular, un esfuerzo conjunto entre el gobierno, la industria privada y las universidades para establecer la infraestructura de innovación sobre la que dependerá el futuro del Estado de Nueva York. El gobierno debe tomar la iniciativa fomentando un ambiente que atraiga oportunidades de inversión privada mientras trabaja con entidades crediticias para que el acceso al capital sea más predecible y así crear incentivos para que las universidades desarrollen los programas necesarios.

La industria privada ya está generando nuevas alianzas para una nueva economía. Por ejemplo, se informó que Hewlett-Packard ha reducido sus proyectos internos de investigación y desarrollo (R & D) al tiempo que solicita propuestas para subsidios a universidades alrededor del mundo –lo cual genera un conjunto diverso de ideas.

Necesitamos continuar encontrando nuevas formas de usar nuestras universidades, que son de primera clase, para incrementar los esfuerzos de investigación y desarrollo de una fuerza laboral que  devenga en nuevas industrias y trabajadores con educación  para mantenerlas. El gobierno debe ser el catalizador que asegure el acceso al capital –capital de trabajo y capital de riesgo. La Corporación de Desarrollo Económico (Economic Development Corporation)de la ciudad inició esta tarea a través de programas para incentivar la actividad empresarial y la de pequeños negocios en sectores claves: la industria financiera, el comercio y los medios de comunicación.

Hoy, nos enfrentamos a la crisis económica más seria desde la Gran Depresión. Al fomentar la innovación y desarrollar las destrezas y la creatividad de miles de nuevos trabajadores, las universidades pueden ser una clave para nuestra recuperación, cuando ahora más que nunca nuestro futuro depende de esos talentos. Usemos nuestras universidades, en asociación con el gobierno y la empresa privada, y  reencaminemos a Nueva York hacia la prosperidad en esta economía de innovación.

[signed]Matthew Goldstein.