LA EXPANSIÓN HACIA EL OESTE

Chinese workers on a railroad hand car
constructing the Union Pacific Rail Road,
c. 1867.

Las oportunidades en los territorios del oeste constituyeron un ideal estadounidense aun antes de la fundación de la república. Con el Acta de Cesión de Tierras (Homestead Act)  de 1862 se le prometían 160 acres de tierra a cualquier persona que se asentara en las tierras occidentals durante cinco años. Solamente en el período de 1867 a 1874, unos 27 millones de acres de tierras laborables se designaron para el anticipado influjo de inmigrantes europeos.

 

El atractivo de las tierras fue sólo uno de los incentivos para trasladarse al oeste. Muchos americanos se fueron a trabajar en los ferrocarriles, las minas de metales y minerales, o a asentarse en las crecientes ciudades del oeste. Entre los recién llegados estaban los inmigrantes chinos, tentados por la posibilidad de trabajar en el ferrocarril  transcontinental o por el oro recién descubierto. Los colonos blancos, cuyos prejuicios se intensificaron con el miedo de que los inmigrantes chinos les quitaran el trabajo, los recibieron con una intensa hostilidad. Los estados aprobaron leyes para impedir la inmigración de los chinos y, por primera vez, el gobierno federal prohibió la inmigración proveniente de un país específico con la adopción de la Acta de Exclusión de los Chinos en 1882, que también impedía que los chinos se nacionalizaran.

La creencia de que el oeste era un espacio vacío abierto a la colonización se propagó a expensas de los indios americanos, que se vieron desplazados de las tierras que habían habitado durante milenios, y de los mejicanos que estaban en los Estados Unidos después que el gobierno mejicano cedió los territorios de California, Arizona y Nuevo México. El jefe de los Sioux Lakota, Toro Sentado, declaró: “La vida que quiere mi pueblo es una vida con libertad”. La expansión hacia el oeste le dio más libertad a los colonos, pero a costa de la libertad de otros.

Un afiche junto al Ferrocarril del Río Burlington y Missouri anunciando la venta de tierras en Iowa y Nebraska (el gobierno de los EEUU les dio grandes cantidades de tierras a las companies ferroviarias para que las vendieran), 1872.

Tatanka Iyotaka (alias Toro Sentado) líder y curandero de los Hunkpapa Sioux. Unió a los indios lakota para derrotar a las tropas del General George Armstrong Custer en Little Big Horn en 1876. En 1893 Toro Sentado fue asesinado en la Reservación Standing Rock por policías que trataban de apresarlo. Las autoridades temían que se incorporara a la ceremonia del Baile Fantasma que prometía eliminar la tierra de blancos y restaurar el modo de vida de los indios.

Los estadounidenses pensaban que era su Destino Manifiesto conquistar el oeste y traer la “civilización”. En el tren está escrito “Línea Directa Nueva York-San Francisco” (el Ferrocarril Transcontinental abrió el año siguiente), hacia 1868.