LAS CUATRO LIBERTADES

Eleanor Roosevelt muestra una
copia de la Declaración
Universal de Derechos
Humanos de las Naciones
Unidas, la cual ayudó
a redactar.

En 1941, cuando la Alemania Nazi ocupó la mayor parte de Europa y Japón expandió su poder militar, los Estados Unidos temieron y comenzaron a armarse de nuevo.

En su discurso sobre el Estado de la Unión de 1941, el Presidente Franklin Delano Roosevelt vislumbró más allá de la tormenta de la guerra su ideal para el mundo de la posguerra. F.D.R. pidió que se reconocieran Cuatro Libertades: Libertad de Expresión, Libertad de Culto, Libertad de Escasez y Libertad de Temor. Las dos primeras—consistentes con la Primera Enmienda de la Constitución—no eran controversiales, pero las otras dos estaban arraigadas en la ampliación de las libertades en base al programa del Nuevo Trato (New Deal) de su administración y una política extranjera internacionalista. La Libertad de Escasez implicaba que los gobiernos tenían que garantizar las necesidades básicas de los ciudadanos. La Libertad de Temor pedía una reducción mundial de armamentos para que ninguna nación pudiera amenazar a otra. Muchos conservadores y figuras de negocios se opusieron a Roosevelt, creyendo que sus políticas eran desatinadas.

Roosevelt aclaró que las Cuatro Libertades eran para “todo el mundo.” Durante la  Segunda Guerra Mundial continuo insistiendo en la implementación de estos ideales y en la creación de una Organización de Naciones Unidas para llevarlas a cabo. Tras la muerte de F.D.R., Eleanor Roosevelt, la activista de justicia social y antigua primera dama, encabezó el comité de la O.N.U. que redactó la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948. Esta Declaración, un hito en la expansión de la libertad, amplió las ideas de las Cuatro Libertades.

Un afiche fomentando las Cuatro Libertades del presidente Franklin Delano Roosevelt, producida por la Administración de Proyectos de Trabajo de Pennsylvania, hacia 1941.