Eleanor Roosevelt
La Primera Dama del Mundo
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| Eleanor Roosevelt muestra una copia de la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la cual ayudó a redactar. |
Conocida internacionalmente como “La Primera Dama del Mundo,” título que le concediera el Presidente Harry S. Truman, Eleanor Roosevelt ascendió a la prominencia política cuando su esposo, Franklin Delano Roosevelt, fue primero Gobernador de
Nueva York, y después Presidente de los Estados Unidos por cuatro mandatos.
Su pasión por la política y sus dones como líder ya habían comenzado a manifestarse en su juventud. Participante activa desde el principio tanto en la Junior League como en la Rivington Street Settlement House de la Ciudad de Nueva York en calidad de maestra, Eleanor Roosevelt es la personificación de la conciencia política incipiente de las mujeres a principios del siglo XX.
Como Primera Dama de los Estados Unidos por un período sin precedente de doce años, Eleanor Roosevelt usó brillantemente su posición en la Casa Blanca para fomentar causas políticas, sociales y humanitarias. Su influencia se notó especialmente en la creación de programas sociales relacionados con el New Deal en los que abogó por los derechos de las mujeres, los derechos civiles, medidas laborales y programas para la juventud. Un historiador ha sugerido que la señora Roosevelt “sirvió como la conciencia del New
Deal.”
Después de la muerte de su esposo en 1945, Eleanor Roosevelt continuó con su activismo político a nivel global como delegada de los Estados Unidos a las Naciones
Unidas y encabezó el Comité de Derechos Humanos en el que permaneció por seis años, ayudando a redactar la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948,
en la que exigió que se reemplazara la frase “todos los hombres” por “todos los seres humanos.” Junto con Herbert Lehman, el antiguo Gobernador y Senador de Nueva York, en los años cincuenta y principios de los sesenta dirigió el movimiento de reforma contra la maquinaria política deTammany Hall en la Ciudad de Nueva York. Finalmente triunfaron en 1961, cuando se reeligió al alcalde Robert Wagner como reformador.
En el momento de su muerte en 1962, Eleanor Roosevelt había llegado a ser una política venerada e influyente cuyo poder aún influía sobre la Casa Blanca. John F. Kennedy había buscado asiduamente su apoyo para su campaña presidencial, y la nombró presidenta de la Comisión Presidencial Sobre la Condición Jurídica y Social de las
Mujeres en 1961. A su vez, ella lo presionó para que ubicara a más mujeres en posiciones de poder en su administración. En efecto, su legado se hace sentir aún hoy en día
en la política nacional e internacional.