Las Primeras Damas
Las esposas de los presidentes estadounidenses han sido objeto de gran fascinación desde la fundación de la república. Pasaron varios años antes de que el papel social y político de la primera dama se consolidara en la tradición. El volumen de trabajo de un presidente exige fundamentalmente que su compañera lo ayude a afrontar crecientes exigencias sociales.
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| A Edith Wilson, aquí con su esposo, el Presidente Woodrow Wilson, cerca de 1915, la
acusaron de dirigir “un gobierno con faldas” después que su esposo el Presidente
Woodrow Wilson sufrió un derrame cerebral que lo dejó paralizado durante su
segundo mandato.
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Muchas primeras damas han escogido asumir un papel ceremonial en la Casa Blanca, pero algunas han optado por influir sobre sus esposos. A Abigail Adams, la esposa del segundo presidente, John Adams, generalmente se le ha reconocido un calibre intelectual igual al de su marido, y la misma es famosa por tratar de influir sobre él para que “reconociera a las damas” en el código de leyes de la nueva nación. Aunque el Presidente Adams respetaba sus opiniones, no siempre las convertía en leyes.
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Jacqueline Kennedy en su foto oficial de la Casa Blanca. Se la conocía por su inteligencia, glamour y sofisticación, y las mujeres en todas partes querían imitar el “Jackie look.” |
A Dolley Madison, la esposa del Presidente James Madison, se la recuerda por haber rescatado valiosos documentos y obras de arte de la destrucción durante la Guerra de 1812, y también por su personalidad gentil. Entre las obras de arte que salvó se encuentra la famosa pintura de George Washington por Gilbert Stuart, que ahora se halla en la Galería Nacional de Retratos de la Institución Smithsonian.
Sin embargo, no fue hasta la vuelta del siglo XX, que el papel de la Primera Dama comenzó a tomar un giro político. Nellie Taft, al igual que Eleanor Roosevelt, participó en plena sociedad con su esposo en el campo politico. A Edith Wilson la acusaron de dirigir “un gobierno con faldas” después que su esposo el Presidente Woodrow Wilson sufrió un derrame cerebral que lo dejó paralizado durante su segundo mandato. La señora Wilson decidía cuáles cuestiones se le debían presentar al presidente durante su enfermedad con el fin de salvaguardar su salud.
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| La primera dama Barbara Bush observa la ceremonia de inauguración del Presidente George H.W. Bush. |
Del mismo modo, Nancy Reagan protegía los asuntos de su marido el Presidente Ronald Reagan después de un intento de asesinato. Su papel como protectora presidencial no pasó desapercibido por los críticos, que sarcásticamente se referían a ella como “la señora Presidenta.” Sin embargo, la señora Reagan encontró su voz y su llamado político en las causas sociales. Su campaña contra el abuso de las drogas sigue siendo un distintivo de su permanencia en la Casa Blanca. Más recientemente, debido a que su marido sufría del mal de Alzheimer, la señora Reagan se ha convertido en vocera de las investigaciones sobre células medulares.
El papel y las responsabilidades de la primera dama cambian con cada administración. La tradición dicta un rostro público, pero el papel de la primera dama queda firmemente anclado en su propia personalidad y en su relación con su esposo y con el público. En una era en que las mujeres se desempeñan en los niveles más altos del gobierno, el papel de la primera dama espera una nueva definición dramática y no hay nada más dramático que la elección de la primera presidenta.